jueves 3 de septiembre de 2009

Lost ID?

Reviewing my self introduction for this blog, I just realised I'm not like that anymore... Or at least like part of it... I need to know how much of myself went away when I broke the masks and became what was inside... And I need to know if that is a good thing or... I don't know.

I don't know anymore.

lunes 31 de agosto de 2009

Amor...

Hoy toca reflexionar sobre ese sentimiento que dicen que mueve el mundo... El AMOR.

Todos (y me incluyo) hablamos del amor tantas veces en nuestra vida que podríamos llenar libros enteros, eternos, tan largos como la historia de la propia humanidad. ¿Eso le resta valor? Si yo ya he querido, o al menos eso me pareció... ¿Quiere eso decir que no lo puedo volver a hacer? Si yo ya he dicho que he amado como nunca había amado a nadie... ¿Eso quiere decir que ya no podré volver amar como nunca he amado a nadie? Si "todo cambia, nada permanece" en esta naturaleza humana nuestra y en la que nos rodea... ¿No cambia el amor? ¿No cambian los sentimientos? ¿Una niña de 18 años ama igual que una mujer de 25? ¿Y de 35? ¿Y de 50? ¿Aman igual los hombres que las mujeres? ¿Amamos igual según la cultura en la que ayamos nacido y la que ha inculcado sus valores en nosotros? ¿Es que alguna vez en la vida sabemos qué es amar, si amamos y cuánto amamos? ¿No llega el amor por sorpresa? ¿No se supone que esa es la magia? Demasiadas preguntas...

Yo siempre he estado a la gueta del amor verdadero... y ahora parece que eso es negativo. Ahora, circunstancias de mi vida me echan en cara haber hecho esto, y parece que ni los sentimientos que tuve una vez fueron reales ni los que tengo ahora son verdaderos, porque después de amar amé y, ahora, vuelvo a amar después de haber amado.

Por favor, quien sepa lo que es el amor y esté libre de pecado, que me tire la primera piedra.

martes 23 de diciembre de 2008

La máquina de escribir.

"Chac, chac, chac", la máquina de escribir retumbaba por toda la casa. "Chac, chac, chac", aquella dichosa máquina parecía reírse de ella. 


Aún podía recordar cuando aquella odiosa melodía había sido el himno de su alegría; lo que no tenía tan claro era cuándo se había convertido en la voz de la soledad, en el tic tac atronador del reloj que marcaba las horas de su solitaria vida.


A veces creía oírla cuando salía a la compra, cuando quedaba con sus amigas para tomar el café en el bar de la esquina. Podía oírla incluso en la peluquería, mientras tenía la cabeza metida en el secador que no la dejaba oír ni sus propios pensamientos… Pero podía oír la dichosa máquina.


¿Cuándo había perdido contra ella? Ni idea. Lo que tenía muy claro era que aquello no iba a continuar así. Estaba decidida, pero esta vez de verdad. Muchas veces había pasado por su cabeza abrir aquella puerta, avanzar lentamente hacia la mesa, sin prisa pero sin pausa. Se imaginaba a si misma con una inmensa sonrisa en los labios, ávidos de los besos que él ya no le daba. Siempre había que escribir. Siempre había ideas que plasmar en un papel. Siempre. Cada día, cada mañana, al abrir los ojos y girarse en la cama, la encontraba vacía; a veces ni deshecho encontraba su lado de la cama. Sólo el ruido de la máquina. ¡Pero aquello se iba a acabar! Aquella noche iba a estar atenta y, nada más él abandonara la máquina para ir a comprar tabaco, ella iba a llevar a cabo su venganza.

Con estos pensamientos volvía a su casa una soleada tarde de primavera. Cuando llegó, sólo encontró silencio. Él había salido. Le resultó extraño porque nunca salía hasta que era de noche, después de una cena ligera y de escasa conversación. Siempre pensativo, siempre encerrado en su mundo.


Ella había cambiado tres veces de color de cabello en menos de dos meses, hacía poco que se había cortado su larguísima melena y él ni lo había notado. Ya no importaba. Aquella noche, cuando él regresara, sabía que iban a tener una larga conversación. Gritos, trapos sucios a la cara.


No quiso esperar ni un segundo. Con la determinación marcada en su rostro se dirigió al estudio. No titubeó ni un instante al abrir la puerta y con total decisión avanzó hacia la mesa, donde se encontró frente a frente con su enemigo. Lo hizo tal y como tantas veces había imaginado: lentamente pero con seguridad, y con una sonrisa en los labios. Cogió la máquina, la metió en la funda (no podía quedar ni rastro de aquel monstruo) y salió del estudio y después de la casa. La llevó al vertedero de coches y pagó para que la convirtieran en un minúsculo amasijo de hierros. Ya estaba. Todo había acabado.

De vuelta a casa, en el taxi, imaginó una y otra vez la discusión y la posterior reconciliación. Tuvo momentos de pánico en lo que pensó que él le pediría el divorcio, pero no desesperó: el corazón le decía que él todavía la quería, a pesar de estos últimos años en los que había estado tan distante, pegado a la máquina de escribir.


El taxi la dejó justo en frente del portal. Abrió la puerta, subió en el ascensor y cruzó el pasillo. El corazón comenzó a latirle con fuerza al ver que había luz en casa. Él ya había llegado. 

Ella esperaba que él estuviera en el salón, aguardando con una dura expresión en el rostro a que ella llegara y le diera una explicación. Sin embargo, él estaba en el estudio. No pudo resistir ni un momento y fue directa a encontrarse con él.


"¡Hola cielo!", la saludó él. Estaba de un humor estupendo. "Acabo de llegar hace un rato. ¿Qué te parece?". Ella pensó que iba a darle un ataque al corazón allí miso: ¡Se había comprado un ordenador!

martes 16 de diciembre de 2008

Eyes...


I've seen things you people wouldn't believe.
Attack ships on fire off the shoulder of Orión.
I've watched c-beams glitter in the dark near the Tannhäuser Gate.
All those ... moments will be lost in time, like tears...in rain.
Time to die.

Roy Patty - Replicant.



Yo he visto cosas que vosotros no creeríais.
Atacar naves en llamas más allá de Orión.
He visto Rayos-C brillar en la oscuridad, cerca de la puerta de Tannhäuser.
Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.
Es hora de morir.

Roy Patty - Replicante





(Blade Runner, 1982)

lunes 15 de diciembre de 2008

Monografía

s.f. Estudio o tratado que se ocupa de un único tema 
ETIMOLOGÍA: De mono- (uno solo) y -grafía (descripción, tratado).

(CLAVE)

(De mono- y -grafía).

1. f. Descripción y tratado especial de determinada parte de una ciencia, o de algún asunto en particular.


(DRAE)

monografía (de "mono-" y "-grafía") f. *Tratado sobre una materia que constituye sólo una parte muy restringida de una ciencia.

(María Moliner)


lunes 8 de diciembre de 2008

Revelaciones 3


"El Mundo es una bailarina y las Cartas me dicen que está en mi contra".

Menos mal que por lo menos no salió invertido... 

domingo 7 de diciembre de 2008

Un examen más.

Hoy he hecho otro examen.  Por primera vez me he presentado a un examen oficial de japonés, de estos que tienen validez mundial. 

Como era a las 9 de la mañana en la Universidad Autónoma de Madrid, quedé para ir en coche con un amigo y, como estamos tan pelados, quedamos en ir el mismo día; y así lo hicimos. Con un par salimos de Salamanca a las 5.30 de la mañana. La gente ya empezaba a irse para casa después de la fiesta y nosotros para un examen... 

Por el camino nos paró un control antidrogas.
El señor policía:
- Control de drogas. Abríguense y bajen del coche. ¿Traéis algo encima?
Yo:
- ¡Si vamos para un examen!
Señor policía:
- ¿¿De qué?? (eran como mucho las 6 de la mañana, ¡de un domingo de puente! comprenderéis su asombro...).
Mi amigo:
- De Japonés.
No puedo describir la cara que puso el señor agente. 
- Seguir anda... - y se fue a por una furgoneta con pinta más interesante.
Y nosotros seguimos nuestro camino, sin más incidentes. Eso sí, una niebla interesante.

En fin, que hacía mucho que no me movía en el ambientillo este de los exámenes oficiales, esos nervios colectivos, esos cigarrillos antinervios en los que todo el mundo habla con todo el mundo, se desea suerte y esas cosas y, después de cada parte, se comenta lo que se puso en la opción b de la pregunta 3.

Como todo lo relacionado con Japón, este examen no dejó de ser especial. Ya se me había olvidado el frikismo del que suelen estar poseídos los estudiantes estándar de japonés, entre los que yo no me incluyo. Y es que yo ya, con 24 añitos, no llevo una foto de Vegeta en la cartera... y sí señores, esperando para el examen, no se me escapó la imagen de Vegeta (para el que no lo sepa, el malo de Bola de Dragón, mítica serie de animación japonesa que aún se emite por las mañanas los fines de semana) que llevaba un chico que debía rondar la treintena en su cartera, como quien lleva la foto de su madre o de su novia... 

Luego lo típico, mucho gótico y mucha gente de esta que la ves y dudas de la vida social que tengan. ¡Y no critico a nadie! Quizá yo tenga demasiada vida social, o a otra persona le parezca muy triste, pero yo me siento orgullosa de con mi edad haber conseguido tener una vida medio normal (porque algunas veces sí que me veo atrapada en la subrealidad), una imagen que sin ser extrema resulte interesante y no pase desapercibida y un montón de amigos y conocidos en todos los ámbitos (ya lo dice mi padre: hay que tener amigos hasta en el infierno). 

Al final el examen estuvo tirado. Como no tenía mucha información, decidí presentarme al nivel intermedio, y fue muy fácil. De hecho espero sacar bastante buena nota. Debo reconocer que creo que si me llego a presentar a un nivel más alto hubiera sido todo un fracaso, porque no he tenido a penas tiempo para estudiar y, por lo que una amiga me dijo, fue bastante difícil. Ese para el año que viene.

Ahora lo peor: ¡esperar a que nos den las notas!